Thursday, June 05, 2008

Caminatas de cielo gris

Esta semana por razones de chamba me he estado despertando temprano. Tambien por razones de chamba (y del tráfico San Isidrino) he estado caminando unas cuantas cuadras de ida y vuelta en las mañanas (ya que cuadro mi carro frente al edificio de una amiga que vive cerca de mi destino y así me evito dar vueltas y vueltas quemando gasolina mientras busco donde estacionarme más cerca). Y de verdad que me hacen bien esos mini paseos matutinos bajo el cielo panza de burro, y respirar por unos minutos ese aire tan mojado y frio. Me despeja, me da algo de fuerzas extras y me saca de mi rutina diaria. Creo que por eso no me he quejado hasta ahora de andar repartiendo trabajos a esas horas, y eso que estoy durmiendo poco (que tampoco me quejo! trato de aprovechar mis noches post-chamba lo más que puedo, y además estas últimas ando tan feliz y tan en las nubes que es como si durmiera).

Dentro de todo lo que me sorprende es el efecto que tienen las caminatas en mi. Es una de esas cosas tan simples que realmente difruto, sea donde sea y con el rumbo que tenga. Eso es lo que más extraño de Buenos Aires: era una ciudad enteramente caminable. Lo que me pasa estas mañanas nunca me pasaba allá: aqui paseo acompañada de mi soledad y uno que otro carro que cruza las calles más chicas casi atropellándome o la gran bulla de los micros cerca de las avenidas. Por ahí algún incauto transeunte que corre de su carro a la oficina o si paso junto a un parque puede que vea a algunos corredores matutinos o señoras con sus perros. Pero nada más de movimiento, lo cuento con los dedos. Extraño mis calles atoradas de gente que viene y va, de todas las edades y en todas direcciones. Ese loquerío tan cosmopolita que a algunas de mis hermanitas volvía loca (y debo confesar que en algunas ocaciones a mi también) pero que en general me encantaba, me llenaban de vida, con el ipod en los oido o escuchando la bulla del la gente, de día y de noche, solo o acompañada, me daba igual. Y me da igual aquí también, pero es una pena que la ciudad no está preparada para esto.

Caminar permite que veas todo desde otro ángulo, con la tranqulidad de apreciar detalles que encerrada en un carro con música y concentrada en la combi que se te cruza son imposibles de percibir. Permite que escuches tus pensamientos sin tener que bajar el volumen o esperar al siguiente semáforo. Me ordena, me fascina. No es la primera vez que lo escribo ni será la última porque, bajo cielos plomos y pesados o con un sunset veraniego espectacular de fondo, mover mis pies por Lima me encanta. Haganlo de vez en cuando..se que es complicado porque no estamos acostumbrados. Pero intentenlo: cuando no tengan que llegar muy lejos, cuando estén con la gasolina en nada y vean como suben los precios (4% más esta semana..es increible!), cuando les entre el ecologismo (q dicho sea el paso, hoy es el dia del medio ambiente, a ver si todos hacemos algo por este planeta antes de que explote de tanto humo), por ejercicio o cuando simplemente tengan ganas de pasear...encuentren la excusa, vale la pena siquiera de vez en cuando =)

1 comment:

Allan Cooper said...

como ya pues no? más de un mes en la penumbra? Creo que tienes mucho que contar....experiencias nuevas acaso?