Capítulo 1: Desde Ecuador Sudamérica....Ximeeeenaaaa!
Primera parada. Salimos de Lima en business al estilo sudamericano (cómodo pero nunca tanto y el control remoto del super multifunctional se malogró a medio vuelo..asi que terminé viendo tele en la pantallita de mi ma compartiendo el audifono) y una hora y media más tarde aterice en....Lima? jaja es que es igualito, salvo por el clima y un par de condominios al estilo Miami, Guayaquil es una versión mas húmeda, verde y bastante más chica que Lima, pero mismos carros, mismo tráfico, mismos edificios y hasta nombres (pasé por Dalmasia y por Monterrico, aunque eran condominios y no restaurantes o barrios, pero la idea se mantiene) misma gente que se cruza, salta de las combis (y hacia las combis), paneles de Ebel y de Yanbal (Unique)…de verdad que uno se siente como en casa. Asi que ni fregando es una ciudad preciosa, pero tiene bastante más vegetación, algunos techos a dos aguas y unas colinitas dentro de la planura más plana que le dan cierto encanto. Se supone que deberíamos habernos sancochando, pero felizmente los días nos tocaron parcialmente nublados y un poco frescos. Todo bien :)
Nos recibieron unos primos de mi papá. Muy cariñosos, nos hospedaron los 2 días en a su casa; una casota semi antigua remodelada y transformada en edificio familiar (tienen 4 hijos y un montón de nietos, pero ya no todos viven aquí) que quea en una loma ahora urbanizada y donde tienen además un árbol de unos 30 años, sembrados por el primo de mi pa cuando recién se mudaron, al que cuida como hijo (hija n realidad, se llama Astrid) y poda todos los 23 de setiembre. Es una acacia chata con un montón de ramas que hasta están arrugadas y que en ocasiones se han hasta fusionado, perdida en este mar de cemento y con unos helechos en macetas alrededor, pero igual se luce, lindísima.
Bueno, después de darnos un piqueo rico (y que buenos quesos hay acá!) un poco de refresco de naranjilla haladito (una fruta como del tamaño y color de una mandarina chica, pero con el interior cremoso y lleno de pepitas, que sabe a algo entre una naranja, una granadilla y algo de piña, riquisimo) y un almuerzo simple pero buenazo, descanzamos un rato y nos llevaron a pasear en carrro por Guayaquil. La parte antigua muy linda, porque la han remodelado, le han hecho un malecón amplio y con cosas para entretener a las familias que pasea por ahí. Todo bastante ordenado y limpio, un súper esfuerzo (porque parece que hasta hace unos años era una vergüenza d mugroso, a ver si hacen algo parecido en la rivera del Rímac).
En el segundo día organizaron un almuerzote con casi toda la familia y algunos amigos de ellos. Muy chévere, todos super simpáticos y converzadores, desde el tío viejito hasta su nieta de 7, los más chiquitos más muditos pero lindos. Cada uno más cariñoso que el anterior. Y eso que yo para variar andaba en el medio, entre mis primos mayores cuarentones y sus hijos, donde el mayor tiene 18, asi que como siempre nadie de mi edad, sin embargo no me aburrí: converzaba con las viejas sesentonas, los primos y sus esposas y hasta los más chibolos de los nietos (q obviamente en un principio, como todos, creyeron que tenía su edad jajaja).
Para terminar el día y cuando ya no quedábamos más que los de la casa y el mayor de los nietos, este propuso ir a comer pan de yuca con yogurt. Si, suena terrible, pero es buenazo! Son como unas bombitas de queso horneadas que se comen con una especie de milkshakes de fruta, yo probé con plátano, un espectáculo, se los juro. De ahi, con la barriga super llena, a dormir.
Hoy nos sirvieron un desayuno de jamones quesos y más jugo de naranjilla, un descansito y nos enrumbamos al aeropuerto. Debo decir que si hasta ahora todo el mundo era amigable, la gente de migraciones y en general del aeropuerto son de lo más hostiles, supongo que el pasaport de Peruano que grita "ENEMIGO" no ayuda. Como nunca en mi vida le dieron mil vueltas a la visa, me interrogaron en 2 momentos distintos, medio feo, pero bueno, ni tan terrible y ya estamos en el gate listos para embarcarnos al otro lado del charco y morir de frio jeje...
Y entonces es así como acaba esta primera parte, donde para que la pasé muy bien aunque nunca vi a Delfín Quishpe, jaja, pero tampoco estoy en la sierra, así que lo buscaré si algún día estoy por Quito :P
Este ha sido un relato un poco largo pero es difícil resumir todo lo que uno ve, sepan perdonarme :) Así que paro, los dejo pensando en Delfín hasta el fin, y hasta la próxima! Cuidense todos, ya los estoy extrañando!
Primera parada. Salimos de Lima en business al estilo sudamericano (cómodo pero nunca tanto y el control remoto del super multifunctional se malogró a medio vuelo..asi que terminé viendo tele en la pantallita de mi ma compartiendo el audifono) y una hora y media más tarde aterice en....Lima? jaja es que es igualito, salvo por el clima y un par de condominios al estilo Miami, Guayaquil es una versión mas húmeda, verde y bastante más chica que Lima, pero mismos carros, mismo tráfico, mismos edificios y hasta nombres (pasé por Dalmasia y por Monterrico, aunque eran condominios y no restaurantes o barrios, pero la idea se mantiene) misma gente que se cruza, salta de las combis (y hacia las combis), paneles de Ebel y de Yanbal (Unique)…de verdad que uno se siente como en casa. Asi que ni fregando es una ciudad preciosa, pero tiene bastante más vegetación, algunos techos a dos aguas y unas colinitas dentro de la planura más plana que le dan cierto encanto. Se supone que deberíamos habernos sancochando, pero felizmente los días nos tocaron parcialmente nublados y un poco frescos. Todo bien :)
Nos recibieron unos primos de mi papá. Muy cariñosos, nos hospedaron los 2 días en a su casa; una casota semi antigua remodelada y transformada en edificio familiar (tienen 4 hijos y un montón de nietos, pero ya no todos viven aquí) que quea en una loma ahora urbanizada y donde tienen además un árbol de unos 30 años, sembrados por el primo de mi pa cuando recién se mudaron, al que cuida como hijo (hija n realidad, se llama Astrid) y poda todos los 23 de setiembre. Es una acacia chata con un montón de ramas que hasta están arrugadas y que en ocasiones se han hasta fusionado, perdida en este mar de cemento y con unos helechos en macetas alrededor, pero igual se luce, lindísima.
Bueno, después de darnos un piqueo rico (y que buenos quesos hay acá!) un poco de refresco de naranjilla haladito (una fruta como del tamaño y color de una mandarina chica, pero con el interior cremoso y lleno de pepitas, que sabe a algo entre una naranja, una granadilla y algo de piña, riquisimo) y un almuerzo simple pero buenazo, descanzamos un rato y nos llevaron a pasear en carrro por Guayaquil. La parte antigua muy linda, porque la han remodelado, le han hecho un malecón amplio y con cosas para entretener a las familias que pasea por ahí. Todo bastante ordenado y limpio, un súper esfuerzo (porque parece que hasta hace unos años era una vergüenza d mugroso, a ver si hacen algo parecido en la rivera del Rímac).
En el segundo día organizaron un almuerzote con casi toda la familia y algunos amigos de ellos. Muy chévere, todos super simpáticos y converzadores, desde el tío viejito hasta su nieta de 7, los más chiquitos más muditos pero lindos. Cada uno más cariñoso que el anterior. Y eso que yo para variar andaba en el medio, entre mis primos mayores cuarentones y sus hijos, donde el mayor tiene 18, asi que como siempre nadie de mi edad, sin embargo no me aburrí: converzaba con las viejas sesentonas, los primos y sus esposas y hasta los más chibolos de los nietos (q obviamente en un principio, como todos, creyeron que tenía su edad jajaja).
Para terminar el día y cuando ya no quedábamos más que los de la casa y el mayor de los nietos, este propuso ir a comer pan de yuca con yogurt. Si, suena terrible, pero es buenazo! Son como unas bombitas de queso horneadas que se comen con una especie de milkshakes de fruta, yo probé con plátano, un espectáculo, se los juro. De ahi, con la barriga super llena, a dormir.
Hoy nos sirvieron un desayuno de jamones quesos y más jugo de naranjilla, un descansito y nos enrumbamos al aeropuerto. Debo decir que si hasta ahora todo el mundo era amigable, la gente de migraciones y en general del aeropuerto son de lo más hostiles, supongo que el pasaport de Peruano que grita "ENEMIGO" no ayuda. Como nunca en mi vida le dieron mil vueltas a la visa, me interrogaron en 2 momentos distintos, medio feo, pero bueno, ni tan terrible y ya estamos en el gate listos para embarcarnos al otro lado del charco y morir de frio jeje...
Y entonces es así como acaba esta primera parte, donde para que la pasé muy bien aunque nunca vi a Delfín Quishpe, jaja, pero tampoco estoy en la sierra, así que lo buscaré si algún día estoy por Quito :P
Este ha sido un relato un poco largo pero es difícil resumir todo lo que uno ve, sepan perdonarme :) Así que paro, los dejo pensando en Delfín hasta el fin, y hasta la próxima! Cuidense todos, ya los estoy extrañando!
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