Hace semanas que tenía la intención de escribir esto pero al final se me pasaba el día y no hacía nada. Pero estoy en un momento semi nostálgico así que le voy a dedicar unas líneas a Lima. Estaba camino a mis trámites cuando vi una paleta en plena Avenida Abancay: "Lima está linda...cuídala". En ese momento me dio risa, era demaciado irónico leer algo así entre combis, calles grises, ambulantes y esquinas pestilentes. Pero decidí tratar de ver Lima, y especialmente el centro, con otros ojos, buscando en todo el ángulo más bonito. La verdad es que yo siempre he sido fan de Lima, a pesar de sus defectos, pero en esta ocación busqué detalles chiquitos que pudiera rescatar dentro del desorden abitual de una ciudad que corre a mil...esto es lo que encontré: Un ambulante que regaba plantitas en la verma central de la Angamos, como quien cuida su propio jardín.
El sunset otra vez increíble a través de los cables congaltes y los edificios color humo (de verdad bajo ciertas circunstancias es más bonito que verlo en la playa...y se libra del cliché q eso implica)
Un señor que caballerosamente me sedió el paso en el pedacito de vereda en el Jr. Lampa (de estos si quedan muy pocos, q pena).
Un organillero al cual solo le faltaba el monito y que a pesar de su miseria congelada en el tiempo todavía sonreía hasta al que más lo ignoraba.
La plaza de armas radiante con el sol de la mañana, casi tan linda como cuando la iluminan de noche.
El techo del banco de crédito, el antiguo correo de Lima y los balcones de madera entre las callecitas, tres cosas de la arquitectura más cásica de Lima que felizmente no demolieron para poner un Plaza Vea!
El sunset otra vez increíble a través de los cables congaltes y los edificios color humo (de verdad bajo ciertas circunstancias es más bonito que verlo en la playa...y se libra del cliché q eso implica)
Un señor que caballerosamente me sedió el paso en el pedacito de vereda en el Jr. Lampa (de estos si quedan muy pocos, q pena).
Un organillero al cual solo le faltaba el monito y que a pesar de su miseria congelada en el tiempo todavía sonreía hasta al que más lo ignoraba.
La plaza de armas radiante con el sol de la mañana, casi tan linda como cuando la iluminan de noche.
El techo del banco de crédito, el antiguo correo de Lima y los balcones de madera entre las callecitas, tres cosas de la arquitectura más cásica de Lima que felizmente no demolieron para poner un Plaza Vea!
Habían más cosas, pero estas son las que quedaron más grabadas. No serán geniales ni super importantes, pero por lo menos me hicieron sonreir en el momento y ver que a pesar de todo quizás, si la cuidamos como dice la campaña de la municipalidad, Lima esté más linda y así tanto nosotros como los turistas (como el grupo japoneses que vi ese mismo día en la plaza) puedan disfrutarla más. Y quizás con esto estoy siendo más optimista que el alcalde, pero todo lo que se es que cuando ya no esté para criticarla, para quejarme de todo lo terrible que se puede ver, voy a extrañar este caos que me es tan familiar y que de vez en cuando, si lo permitimos, deja salir a la luz una serie de maravillas escondidas. A ver si ustedes tmbién las encuentran :)
1 comment:
Gracias por tus consejos... todo lo que has dicho me ayudara a encontrar un rumbo de nuevo en esta "Lima Bonita" que a veces queremos y a veces odiamos.
Un beso
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